Norte de Santander volvió a ser protagonista a nivel nacional, en los últimos días, por cuenta de la elección de unos de sus dirigentes más influyentes, Juan Manuel Corzo Román, en la presidencia del Senado.
Aunque es la primera vez que un representante de la tierra motilona ocupa esta dignidad, su elección generó toda clase de reacciones como consecuencia de las investigaciones que cursan en su contra por varios hechos, entre ellos sus presuntos nexos con grupos paramilitares.
Aún así, con el respaldo de su partido, el Conservador, y el de las demás colectividades, Corzo Román logró imponerse para asumir el reto de comandar, durante un año, el Congreso de la República y ayudar a jalonar la ambiciosa agenda legislativa que viene promoviendo el presidente Juan Manuel Santos.
Con cerca de 20 años de trayectoria política en el departamento y el país, el senador intentará sacar adelante proyectos trascendentales como la Reforma a la Justicia, que sin duda marcará el trabajo legislativo desde los próximos días.
Pero además buscará convertir su dignidad en un trampolín para el departamento y de esta forma abrirlo al panorama no solo nacional, sino internacional.
Sobre su elección, los retos que afrontará desde esta nueva posición, la campaña negativa que ha marcado su llegada a la mesa directiva y la proyección para el departamento, La Opinión conversó con el senador conservador, Juan Manuel Corzo Román.
¿Qué representa para usted y para su carrera política ser el primer nortesantandereano en llegar a la Presidencia del Congreso?
Es un orgullo no solo para mí sino para Norte de Santander, en la medida en que están empezando a ver a nuestra región como un departamento importante. Creo que esta elección es también el reconocimiento a la ardua labor que he desempeñado en el legislativo durante tantos años.
Su presencia en la mesa directiva del Senado será sin duda una gran oportunidad para el departamento. ¿Qué planea usted para Norte de Santander desde esa dignidad?
Nos toca unirnos a todos porque la posición mía no basta. Los mandatarios locales como el Gobernador, la Alcaldesa y los alcaldes en general tienen que saber cuál es la orientación que queremos para Norte de Santander y para eso ya estoy trabajando. Tengo unas reuniones con el Presidente de la República, con Ministros, a fin de orientar lo que más podamos. Desde este medio de comunicación, abiertamente les solicito tanto al Gobernador como a los alcaldes que planteemos qué es lo que más necesitamos en el departamento.
Es evidente que las relaciones entre usted y el gobernador William Villamizar no pasan por su mejor momento, ¿cree que esto podría interferir en el avance de un trabajo mancomunado para beneficio de los nortesantandereanos?
En la vida hay situaciones que son superiores a cualquier conflicto que haya entre personas, entre entidades o entre aspiraciones a gobernaciones y alcaldías. Tenemos que ser superiores a ese distanciamiento que hay. El Gobernador tiene claro que él es responsable de un mandato popular en pro del desarrollo del departamento y desde luego yo también estoy por encima de eso y debo entender que tengo la obligación de proyectar desde ya un plan de desarrollo que aunque se acaba con este mandato, tiene que seguir proyectándose por el próximo gobernador.
¿Cómo se puede lograr desde la presidencia del Congreso que el Gobierno Nacional pase por fin de los anuncios a los hechos y se consigan verdaderos avances para el desarrollo de Norte de Santander?
Definitivamente hay que pasar ya de que nosotros somos las víctimas del invierno a proyectar al departamento. Un tema importante es que se le dé la oportunidad a Norte de Santander de que la vía Tibú-Convención-La Mata no sea solo por vía terrestre, sino que hay que pensar nuevamente en el tren. Nosotros somos un departamento con vocación minera y estamos buscando la salida al mar. Después de la aprobación de la Ley de Ordenamiento Territorial hay que buscar la forma de lograr que Norte de Santander, en unión con otros departamentos, proyecte a la región hacia Brasil, que va a ser una de las potencias mundiales en este siglo. A nuestra región hay que mirarla con visión, no solamente pensando en qué contratos nos dan, sino mucho más allá.
Las elecciones de octubre van a copar buena parte de la agenda de los congresistas en esta primera etapa de la legislatura, ¿ha pensado ya en cómo enfrentará esta coyuntura para que no afecte el desarrollo de la agenda legislativa y por ende su gestión?
Aquí el que juega el papel importante en la cancha es el tiempo. Si organizamos de manera adecuada el tiempo, alcanzaremos a todo; a trabajar el tema legislativo que va a estar muy arduo, pero también a proyectar el tema electoral que cada congresista liderará en sus regiones. La próxima semana tendremos reunión con los presidentes y voceros de los partidos para hablar sobre el tema y coordinar muy bien la agenda legislativa.
Su llegada al Congreso lo hará sin duda más visible, pero a la vez también las investigaciones que tiene en su contra, ¿le preocupa esto?
Ya se han hecho visibles a nivel nacional. He recibido, desde antes de ser presidente del Senado, fuertes ataques que lo único que buscaban era dañar mí llegada a la mesa directiva, pero considero que ese no debe ser el tema importante. Tengo la conciencia tranquila de absolutamente todo. Quienes han pensado en dañar el nombre mío lo que han pretendido es igualmente dañar a Norte de Santander, pues llegar a la presidencia del Congreso es una gran oportunidad no solo para mí como persona, sino para la región.
Los últimos presidentes del Congreso han tenido que enfrentar a la justicia por sus presuntas actuaciones indebidas. ¿Cree usted que en algún momento puedan enlodar también su paso por la mesa directiva?
Desde luego que no. En el tema de las notarías yo no tengo nada que ver; mi hermano fue notario mucho antes de que estallara el escándalo de los Cuello. Las versiones sobre la supuesta financiación de los paramilitares a mi campaña también son falsas y en el tema de que yo haya decidido la suerte de varios funcionarios en el departamento o que yo determine la política, tampoco es cierto. La gente que me conoce en Norte de Santander, que conoce mi familia, sabe cómo ha sido mi carrera política y por eso no debo preocuparme por lo que digan.
¿Alcanzó a reconsiderar su candidatura ante tantas críticas?
La verdad no. Tenía un compromiso grande con mi partido, gané con la unión de todos. Insisto, tengo la conciencia tranquila y no debo por qué temer a quienes me quieren atacar.
¿De dónde provienen los ataques y la mala campaña en su contra?
Realmente no sé. Hoy en día nosotros hacemos parte de un movimiento y un partido fuerte en Norte de Santander y eso genera molestia para algunos que quieren avanzar en política o que quieren hacer su carrera a punta de tumbar a quien progresa limpiamente. Llegaron incluso hasta la prensa nacional para dañar mi imagen, pero bueno, esa es la política.
¿Cree que pudiera estar Ramiro Suárez Corzo involucrado en esto?
No puedo asegurar que sea una persona, pero lo que sí sé es que esto puede estar relacionado con la pelea que hay por la Alcaldía de Cúcuta y la Gobernación. Tal vez pensaban que yo desde la presidencia del Senado puedo perseguir a quienes se han portado mal, pero la verdad es que tengo cosas de mayor responsabilidad y le dejo al pueblo la escogencia de los candidatos.
¿A decir verdad, ¿no lo trasnocha la nueva denuncia en la Corte por su presunta relación con Jensy Miranda?
Esto la verdad se volvió fue un carma en mi vida. Lo conocí después de una campaña y ya, eso no pasó a más. No entiendo hasta dónde quieren llegar con este tema. Él ya está pagando su responsabilidad, pero es sólo de él no mía.
¿Será la Reforma a la Justicia el mayor desafío durante su año de presidencia en el Senado?
Desde luego. Aspiro a que el Congreso le aporte al país con esa reforma y que le dé las herramientas al poder judicial que tanto necesita de su colaboración. Para avanzar en eso requerimos de los presidentes de las altas cortes para que también opinen, puesto que ellos son quienes van a hacer las cabezas del proyecto. Necesitamos entre todos buscar una verdadera Reforma a la Justicia que le sirva al país.
¿Es esta la consolidación de su carrera política. Qué pudiera venir después de esto para Juan Manuel Corzo?
Es el escaño más alto al que puede llegar quien aspira a ser legislador. Desde luego mi vocación como servidor público significa seguir trabajando por el país en los temas de hacer leyes y presentar igualmente proyectos que beneficien no solamente a nuestra región sino al país.
No hay comentarios:
Publicar un comentario