Tras ocho años de un evidente debilitamiento marcado por la fuerte división con el gobierno del expresidente Álvaro Uribe y su casi que invisible presencia en las diferentes regiones del país, el Partido Liberal comenzó hace varios meses a levantar nuevamente sus banderas y recuperar el protagonismo que le era esquivo.
El ingreso a la mesa de la Unidad Nacional que integra la coalición de gobierno y la inclusión en la agenda legislativa de importantes iniciativas que hoy ya son ley de la República, empezaron a marcaron el resurgir de una colectividad tradicional por excelencia.
Su tarea inmediata está concentrada en recuperar la hegemonía en las regiones en las elecciones que se avecinan a fin de cumplir el propósito de su jefe natural: volver a ser la primera fuerza política del país.
A propósito de esta nueva misión, este fin de semana estuvo en Cúcuta el presidente del liberalismo, Rafael Pardo Rueda, quien presidió, como lo ha hecho en las diferentes regiones de Colombia, la entrega de los avales a los candidatos que buscarán conquistar un cargo de elección popular.
La Opinión aprovechó su paso por la ciudad y conversó sobre los planes de la colectividad, el panorama de seguridad y los temas que hacen parte de la coyuntura actual del país.
Cuál es la proyección regional del liberalismo para las elecciones de octubre?
Tenemos un proceso de definición de candidaturas muy democrático, muy abierto; hemos tenido un número importante de aspirantes, más de 22 mil a esta altura y se ve que hay mucho entusiasmo en las regiones por pertenecer a las listas liberales. El proceso está ya en su etapa final, tenemos la idea en este momento que vamos a poner candidatos en más de 730 municipios para alcaldías, listas a concejos en más de 900 municipios y el partido va a tener presencia con candidaturas en todas las regiones del país. Esto muestra sin duda a un liberalismo que la gente está mirando con mucha atención.
Estamos empeñados en que todos los candidatos liberales tengan un mínimo común como programa y pensamos que esto va a llevar al Partido Liberal a ser la primera fuerza política nacional en las elecciones de octubre.
Este protagonismo que está volviendo a tener el Partido Liberal tiene algo que ver con la llegada de Juan Manuel Santos a la presidencia?
Tiene que ver con muchas cosas. Ser parte del acuerdo de la Unidad Nacional, en general, fue muy positivo para el país porque despolarizó el ambiente político. La gente está viendo también que hay partidos que nacieron en el palacio presidencial y que tuvieron un sentido de búsqueda del poder en el gobierno anterior, pero son partidos de coyuntura, que no tienen el arraigo que tiene una colectividad como el liberalismo. Entonces, este proceso de ser parte de la Unidad Nacional le ha permitido al liberalismo mostrar sus propuestas y sus ideas, las cuales han sido acogidas por el Gobierno y puestas en práctica como la Ley de Víctimas o la de Primer Empleo.
Qué condiciones se siguen imponiendo al interior del liberalismo y que van a ser infaltables para proceder a la firma de una coalición o alianza con otros partidos?
Hay una dinámica que es muy propia de las regiones y en ese sentido lo que el partido plantea son los mínimos comunes, es decir, quien quiera ser candidato liberal tiene que comprometerse a ofrecer equidad de género, a abrir una oficina de atención a víctimas y desplazados, a abrir una oficina de atención al primer empleo para jóvenes, tiene que cumplir mecanismos de transparencia absoluta en la ejecución de recursos y a rendición de cuentas periódicas frente a la ciudadanía.
En estos momentos es evidente el fraccionamiento del Partido Conservador y el de la U en el departamento, ¿sienten que esto ha marcado ventajas para el liberalismo en su carrera por recuperar el protagonismo electoral?
Nosotros hemos visto un crecimiento, por lo menos, a nivel de sentimiento en muchas regiones del país. El Partido Liberal había perdido regiones enteras por acción del paramilitarismo, por malas decisiones de la dirección, por acciones de la parapolítica. Ahora las estamos recuperando y eso ha sido posible con candidaturas frescas, constructivas, en algunos casos con coaliciones y alianzas, pero el liberalismo vemos que está en un proceso muy importante y viendo un nuevo amanecer en todo el país.
A la fecha ya son varios los candidatos, no solo del liberalismo, sino de otras colectividades asesinados, amenazados y hasta secuestrados ¿cómo analiza usted la seguridad que se le está ofreciendo a los aspirantes?
Es evidente que ha habido problemas de seguridad en algunos departamentos. Hubo regiones donde nunca llegó la seguridad democrática y ahí es donde se han presentado problemas muy serios en términos de efectos sobre los candidatos.
Cree que está desmejorando la seguridad en el país o a qué considera que se deban las acciones violentas registradas en las últimas semanas en varias regiones?
Creo que hay varios temas separados. La seguridad viene deteriorándose desde hace varios años y es una preocupación en todas las grandes ciudades. Por esta misma razón, este ha sido un tema sobre el cual el Gobierno ha tomado algunas medidas como la Ley de Seguridad Ciudadana, algún cambio en la estrategia de seguridad, pero evidentemente todavía no hay un mejoramiento de la seguridad en las ciudades.
Lo segundo son las bandas criminales. Desde el primer momento en que se habló de la supuesta desmovilización paramilitar nosotros denunciamos que ahí se iban a reciclar otros grupos que iban a seguir haciendo lo mismo, esas son las bacrim.
En algunos departamentos hay zonas donde nunca hubo mejoramiento de la seguridad por distintas razones, pero también hay que tener en cuenta que las guerrillas han modificado su manera de hacer visibles sus acciones con el propósito de producir efectos y hechos políticos como los que estamos viendo.
Cómo valoran ustedes la oferta de sometimiento a la justicia que le han hecho algunos grupos armados a monseñor Julio César Vidal, nuevo obispo de Cúcuta?
A mí no me parece que esta sea una vía razonable para resolver estos problemas. Los paramilitares tuvieron su oportunidad de una manera muy generosa por parte del Gobierno y del Congreso de acogerse a la ley, de desmontar los grupos, de reducir sus penas a cambio de contar la verdad y entregar sus bienes, pero hubo unos que no se acogieron y resulta que ahora dicen que sí quieren, después de cinco años en los que han acumulado miles de millones de pesos. Entonces, me parece que no debe haber ninguna norma distinta para estas personas que quieran someterse. Quienes quieran hacerlo ahí está la ley y el Código Penal, pero no me parece conveniente generar expectativa en los delincuentes de que cada cinco años va a haber un beneficio del Estado y que no importa no acogerse a uno porque en unos pocos años va a haber otro y mientras tanto el crimen sigue lucrándose. Considero que evidentemente lo de Monseñor no puede abocar un cambio de la ley sino que se sometan al código penal y para eso me parece que no necesitan intermediarios.
A nivel nacional ya hay algunas críticas por el ingreso del Partido Verde a la mesa de Unidad Nacional en el sentido de que muchos ven un rescate santista del frente nacionalista que de una u otra forma excluyó muchas fuerzas políticas ¿cómo saluda el liberalismo la llegada de los Verdes a la coalición?
Creo que hay que mirarlo es como la necesidad de una coalición sólida que impulse reformas que el país venía necesitando y que estaban represadas. No hubiera sido posible una Ley de Víctimas sin una coalición como la que lidera el presidente Santos; no hubieran sido posibles muchas de las reformas que se hicieron sin una coalición fuerte. Una Reforma a la Justicia va a ser muy difícil sacarla adelante sin una coalición fuerte, entonces, creo que el tema no es tanto cuántos partidos están en la coalición y cuántos en la oposición sino cuál es la agenda que se quiere desarrollar y para eso me parece que es bienvenido el Partido Verde.
Pero el PIN también está buscando asiento en la Unidad Nacional, ¿ustedes son o no partidarios de que entren?
Pues todo depende es del Gobierno que es el líder de la mesa de Unidad. Nosotros hemos tenido diferencias y críticas muy serias a este partido y a otros que tienen claros vínculos de personas con familiares que han estado involucrados con la ilegalidad. Si esa decisión se toma expresaremos nuestra opinión sobre ello.
Este segundo año del gobierno Santos sin duda va a estar marcado nuevamente por una gran agenda legislativa enmarcada en reformas ¿qué tan conveniente pueden resultar tantas modificaciones a la Constitución?
El punto es que el país lleva por lo menos 15 ó 16 años sin un proceso de reformas. El gobierno de Uribe no fue reformista, lo único que reformaron fue la Constitución para hacerse reelegir. El gobierno Pastrana (Andrés) no tuvo una posición sólida en el Congreso y no tuvo capacidad de maniobra para hacer grandes reformas; en el gobierno de Ernesto Samper también hubo dificultades en temas políticos, por lo tanto, Colombia llevaba casi dos décadas con una serie de cambios estancados y en ese sentido creo que el país se está desatrasando de las grandes reformas que requería.
Por todo esto creo que la agenda reformista es muy importante seguirla manteniendo.
A apenas unos cuantos días de cumplirse el primer año de Gobierno del presidente Santos, ¿cuáles cree usted que han sido los principales aciertos y los aspectos en los que ha tambaleado el Jefe de Estado?
A mí me parece que ha sido un gran acierto la política exterior del gobierno Santos. La institucionalización y reconstrucción de las relaciones con los países vecinos.
En segundo lugar, el enfoque del manejo político del país ha sido fundamental. El nuevo Gobierno también le dio un respeto claro a la institucionalidad, a las cortes, al Congreso y creo que ese es un aspecto muy importante.
Ahora bien, también es cierto que hay temas que todavía están por desarrollarse como una reforma tributaria que genere equidad; me parece que es necesario también definir con claridad cómo se hace el desarrollo minero preservando el medio ambiente y los derechos de los trabajadores, pues aún no hay una ruta clara al respecto; la infraestructura vial en Colombia sufre un gran atraso, que va a ser difícil superar por toda la emergencia invernal, pero ese es un tema en el cual el Gobierno tiene que poner una gran prioridad.
Cuál será la posición del Partido Liberal frente a:
-Cadena perpetua: No estamos de acuerdo.
-El desmonte del Consejo Superior de la Judicatura: Sí estamos de acuerdo, nos parece que se podría remplazar por un ente más eficiente.
-Sistema de elección de Procurador y Contralor: creo que hay que revisarlos en función del equilibrio de poderes.
-Conocimiento último de la tutela: creo que a la tutela no se le debe tocar un milímetro.