miércoles, 4 de mayo de 2011

San Juan Pablo II

Este fin de semana, la iglesia católica comenzó con un proceso de beatificación a su personaje más mediático de los últimos años, con la intención de rescatar un poco el prestigio y así, recuperar fieles, a costa de un no muy agradable recorrido político de Juan Pablo II.
En el momento del cónclave para elegir Papa, el Demócrata Jimmy Carter jugó un papel decisivo dentro de la reunión, ya que el polaco Karol Wojtyla reunía especiales características como un freno a ciertos movimientos políticos en varias partes del mundo.
El primer viaje de Juan Pablo II fue al México del populista José López Portillo, donde la encomienda era charlar sobre asuntos de Estado y tratar de volver a vincular al Vaticano con la nación que visitaba, ya que desde finales de la Revolución Mexicana, uno de los pilares del Estado era el mantenerse alejado de la iglesia.


Unos años después, en una visita a Nicaragua, el nuevo Papa no se mostraba muy cordial con movimientos revolucionarios que tenían como meta, una mejor calidad de vida, ya qué en 1983, frente a televisión nacional e internacional, Karol Wojtyla criticaba duramente al gran escritor y sacerdote de ese país, Ernesto Cardenal, pues trabajó del lado del sandinismo para derrocar al dictador Somoza. Juan Pablo II además de la descalificación a Cardenal, excomulgó a todas las personas participantes en dicho movimiento.
Mientras el nicaragüense sacerdote era regañado por el Papa, el nuncio argentino Pío Laghi era puesto como ejemplo de trabajo y trayectoria, a pesar de ser un personaje que apoyó la tortura y represión por parte de la dictadura militar en aquel país.
La imagen que de la vida de Juan Pablo II se mostraba al público, para nada coincidía con la realidad, debido a qué en el año de 1981 Licio Gelli enseñó a un miembro del Partido Comunista Italiano, una serie de fotografías donde Karol aparecía desnudo en una alberca en uno de sus domicilios. En dichas fotos, también se podía ver que él no era el único en ese momento de recreo, pues a la reunión asistían mujeres, que compartían la tarde con el Pontífice, todas ellas, igual que el Papa, sin ropa también.
El Servicio Secreto del Vaticano se encargó del asunto, a tal grado que de las fotografías y el fotógrafo nada se volvió a saber.
Una figura muy importante en la vida del Papa que por estos días canonizan, era la de Marcial Maciel, fundador de los legionarios de Cristo. Maciel era mexicano y el encargado de transportar a toda la gente a los lugares que Juan Pablo II visitaba, procurando que el sitio siempre estuviera abarrotado, además de ser, uno de los principales aportadores de fondos monetarios a las arcas vaticanas.
Marcial como sacerdote católico, no podía contraer matrimonio y debía mantenerse en celibato, situación que no le impidió tener siete hijos, de los cuales, una de ellos de origen suizo y radicada en París, fue muerta en accidente automovilístico justo cuando se dirigía a recoger a su padre. La chica recibió la bendición de Juan Pablo II ya muerta, por lo qué el Papa sabía de la doble vida de Marcial y nada hizo para corregirlo.
Juan Pablo II siempre jugó una doble partida, al buscar los mejores intereses para Estados Unidos, pues en buena medida su mandato se los debía a ellos y el de personaje bueno y noble, que a través de la religión trataba de procurar el bien y orden mundial.
Hoy la iglesia católica juega con fuego, ya que confiar en la popularidad de Wojtyla, quizá no sea suficiente para detener la sangría de fieles y sacarla del atraso y oscurantismo que vive, el cual en buena medida, fue motivada por el mismo Juan Pablo II.

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